El algodón orgánico es aquel que no está modificado genéticamente y se cultiva en campos de tierra fértil, libre de pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos. Las tinciones se realizan también con métodos y sustancias naturales; no es tratado químicamente: el algodón común es blanquado antes de ser teñido y para ello se utiliza cloro, peróxido de hidrógeno, dioxín y formaldehido, o incluso metales pesados como cromo, cobre y zinc.

La agricultura orgánica se basa en la rotación de cultivos en lugar de utilizar fertilizantes artificiales; de esta manera se respetan los ciclos de la tierra, se reduce el riesgo de plagas y se incrementa la materia orgánica del suelo. La tierra donde se cultiva, además, no ha sido tratada tampoco ni con nitratos ni cualquier otro producto químico. Esto contribuye también a la protección de las aguas superficiales y subterráneas, al evitar que absorban productos tóxicos.

Este tipo de agricultura hace se obtenga un algodón de muchísima calidad; el algodón orgánico es mucho más suave que el algodón común y permite a la piel una mayor transpiración. Evita la aparición de dermatitis atópicas, eccemas, reacciones alérgicas, etc. Esto es especialmente importante en la ropa de bebés y niñ@s, que son quienes tienen especial sensibilidad a los productos químicos.

Por otro lado, el cultivo del algodón orgánico evita la exposición directa de l@s agricultor@s a los pesticidas, quienes a la larga padecen serios problemas de salud. Además l@s trabajador@s de los cultivos orgánicos intervienen en todo el proceso y reciben un salario y unas condiciones de trabajo más dignas.

El algodón orgánico presenta por lo tanto un mínimo impacto ambiental y permite la elaboración de tejidos de gran calidad totalmente respetuosos con nuestra piel.